San Mateo nos dice en el cuarto capítulo de su evangelio: " Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres». Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron. Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca de Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó. Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.
Hermanos, alégrense profundamente cuando se vean sometidos a cualquier clase de pruebas, sabiendo que la fe, al ser probada, produce la paciencia. Y la paciencia debe ir acompañada de obras perfectas, a fin de que ustedes lleguen a la perfección y a la madurez, sin que les falte nada. Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que la pida a Dios, y la recibirá, porque él la da a todos generosamente, sin exigir nada en cambio. Pero que pida con fe, sin vacilar, porque el que vacila se parece a las olas del mar levantadas y agitadas por el viento. El que es así no espere recibir nada del Señor, ya que es un hombre interiormente dividido e inconstante en su manera de proceder. Que el hermano de condición humilde se gloríe cuando es exaltado, y el rico se alegre cuando es humillado, porque pasará como una flor del campo: apenas sale el sol y calienta con fuerza, la hierba se seca, su flor se marchita y desaparece su hermosura. Lo mismo sucederá con el rico en sus empresas. Feliz el hombre que soporta la prueba, porque después de haberla superado, recibirá la corona de Vida que el Señor prometió a los que lo aman.
Este es un fragmento de la carta del apóstol Santiago...
Thyago, su hermano Juan, Pedro y Andrés que también eran hermanos, conformaron el primer grupo de discípulos de Cristo. Jesús los fue a buscar al lago Tiberiades. San Mateo y San Marcos señalan que el futuro apóstol y sus compañeros estaban trabajando en sus faenas de pesca. Tras llamar a Andrés y a Pedro, a quienes encuentra echando las redes al lago, hizo lo mismo con Santiago y Juan y todos decidieron seguirlo, dejando cuanto tenían. Antes, Jesús les había ayudado de forma milagrosa en su pesca, una metáfora con la que les pedía que se convirtiesen desde ese momento en “pescadores de hombres”. Todo esto pudo suceder cerca del verano del año veintiocho de la era cristiana.
Luego de dejarlo todo e irse con él, se puede notar en relatos evangélicos que los cuatro eran probablemente los que mas cerca y mayor tiempo estaban con el maestro. Estuvieron junto a él en los momentos más destacados de su vida pública, considerados por muchos "momentos clave": Primero cuando resucita a la hija de Jairo en Cafarnaún; Segundo en la transfiguración en el Monte Tabor; y por último en el Huerto de Getsemaní cuando se retira a orar antes de su PRENDIMIENTO.
La importancia o prevalencia de Santiago y su cercanía a Jesús son más que evidentes, sus propios hermanos lo citan, Mateo lo coloca en el tercer lugar, Marcos en segundo y Lucas en tercero.
Ciertos pasajes históricos aluden al pedido de Salomé de que sus hijos estuvieran sentados a los lados del Señor, al menos San Mateo nos dice eso en su evangelio pero San Marcos afirma que fueron ellos mismos y no su madre, ellos no pretendían protagonismo o poder sino que deseaban unir sus vidas al destino de Jesús.
Algún historiador afirma que la recién creada arquidiócesis que antiguamente se encontraba en Santa Maria de Iria Flavia pretendía aprovecharse de esta petición para argumentar el poderío y la teoría de las tres sedes: Compostela, como sede de Santiago a la derecha de jesús, Pedro en al sede de Roma en todo el centro y Juan en la sede de Efeso a la izquierda de todo esto, estableciendo una simbología que aludía aquel pasaje biblico.
Sin entrar en temas profundos de teología historia y tradición lo que si tenemos muy claro es que Santiago fue un apóstol excepcional, estuvo con Jesús en momentos muy puntuales y trascendentes pero además fue uno de los que mas huella ha dejado en la tradición peregrina, aunque debemos ser justos y todos se fueron a distintos lugares, Santiago se fue al fin del mundo y esa peregrinación sigue vigente hoy en día, con detractores y seguidores, pero definitivamente su huella caló y quedó cautivando aún a no creyentes y gentes venidas de tierras muy lejanas como Japón.